Qué le aporta el tostado de la barrica al vino

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A la hora de la guarda del vino, las barricas no solo sirven como contenedores de vino, aunque ese haya sido su uso primogenio. El contacto con el roble aporta textura y sabores al vino, distintos si se tratan de madera francesa o americana. Hay un factor más a tener en cuenta y es  el tostado de la barrica. La madera se somete a un proceso que puede aportar nuevos flavores al resultado final del vino.

Qué sabemos de las barricas para vino

Las barrica de roble para vino generalmente se fabrican con roble francés o roble americano. El tipo de roble influye en los sabores que se transmitirán al vino. El roble francés tiende a aportar sabores más sutiles y complejos, mientras que el roble americano puede impartir sabores más intensos, como vainilla y coco.

Estos contenedores históricos se fabricanal unir duelas de roble (las piezas individuales de madera) y se deja secar al aire libre durante varios meses o incluso años. Esto reduce la humedad de la madera y mejora sus propiedades aromáticas. Las duelas se ensamblan para formar el barril, y se sujetan con aros de metal.

Cómo es el tostado de la barrica de roble

El tostado del barril es el proceso de calentar el interior del barril sobre una llama abierta. Este proceso se puede realizar en varios niveles, dependiendo del perfil de sabor deseado:

Ligero (Light Toast): Produce sabores más sutiles y resalta las notas frutales y florales del vino. Este nivel de tostado añade menos compuestos de roble al vino.

Medio (Medium Toast): Aporta sabores de vainilla, caramelo y un ligero toque de especias. Es el tostado más común y equilibrado.

Intenso (Heavy Toast): Genera sabores más profundos y ahumados, como chocolate, café y especias fuertes. Este nivel puede enmascarar algunas características frutales del vino.

Este proceso implica varios pasos: Un calentamiento inicial, en el que el interior del barril se calienta suavemente para permitir que las duelas se doblen sin romperse. Luego la aplicación del fuego, en la que se coloca una fuente de calor (generalmente una llama de madera) en el interior del barril. El tiempo y la intensidad de la exposición al fuego determinan el nivel de tostado. El último paso es el monitoreo.

Una vez que el barril ha sido tostado al nivel deseado, se deja enfriar y se inspecciona para asegurar que no haya grietas ni defectos. Luego, se finaliza el ensamblaje, añadiendo los aros finales y verificando la estanqueidad del barril.

Este proceso de tostado es fundamental para la creación de vinos con diferentes perfiles de sabor y se ajusta según las preferencias del enólogo y el tipo de vino que se desea producir.

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