Por décadas, el origen de Albariño fue motivo de debate. Se tejieron leyendas que la situaban como una uva forastera, francesa o alemana, llevada a Galicia por monjes peregrinos del Císter o Cluny a través del Camino de Santiago. La ciencia permitió rastrear el ADN para confirmar el origen 100 por ciento gallego de esta variedad.
El fortuito hallazgo del origen del Albariño
A mediados de los años 80, la doctora Carmen Martínez, investigadora del CSIC en la Misión Biolóxica de Galicia, se embarcó en un estudio liderado por el Dr. Mantilla. Su objetivo inicial era mejorar la calidad de las plantas de vid a través de la multiplicación in vitro para obtener cepas libres de virus. En el camino, se toparon con una anomalía: la uva Albariño no estaba descrita de forma clara en los bancos internacionales de variedades.
La búsqueda de cepas antiguas para estudiar su pureza genética llevó al equipo del CSIC a recorrer Galicia durante años. Lo que encontraron fue sorprendente: cepas centenarias, incluso prefiloxéricas —anteriores a la devastadora plaga de la filoxera del siglo XIX—, que crecían en viñedos de Pontevedra y otras zonas de las Rías Baixas.
Tras cinco años de investigación y análisis genético, se confirmó que la Albariño no solo no tenía origen extranjero, sino que era completamente autóctona de Galicia. Su ADN no coincidía con ninguna variedad francesa, alemana o portuguesa. El Banco Mundial de Variedades de Vid de Francia, que había catalogado erróneamente una uva como Albariño, tuvo que rectificar.
La expansión global desde cinco clones gallegos
Con el apoyo del Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas, el CSIC seleccionó cinco clones de Albariño especialmente resistentes y representativos, denominados CSIC-01, 02, 07, 08 y 09. Esos cinco clones, certificados en 2012, serían los responsables de la proyección internacional de la variedad.
Hasta principios de los años 90, nadie fuera de Galicia conocía el Albariño. Hoy, sin embargo, esta uva se cultiva en países tan lejanos como Nueva Zelanda, Australia, Uruguay, Sudáfrica y Estados Unidos. Pero solo en Galicia muestra su expresión más auténtica, gracias al clima atlántico, los suelos graníticos y el saber hacer local.
Evidencia arqueológica de 20 siglos de historia
En 2020, un descubrimiento arqueológico reforzó aún más la historia del Albariño. Investigadores del CSIC y la Universidad de Santiago de Compostela hallaron semillas de esta variedad en restos de una salina romana del siglo I d.C. en O Areal, Vigo. La uva reina de las Rías Baixas tenía, por tanto, una historia de al menos 2.000 años en Galicia.
La protección especial sobre la Albariño
El éxito internacional de la Albariño generó un nuevo desafío: proteger su nombre y su calidad. En 2011, tras intensas negociaciones con el Gobierno, la Denominación de Origen Rías Baixas consiguió que la Albariño fuese reconocida como la única variedad de uva con protección especial en España.
¿Qué implica esto? Solo se puede etiquetar un vino como Albariño si proviene de una D.O. que la incluye expresamente entre sus variedades autorizadas. Además, se prohíbe su venta a granel, garantizando la trazabilidad y calidad del producto final.

[…] Si estamos de paseo por Galicia o queremos experimentar un buen maridaje atlántico, aquí hay algunas sugerencias de tapas para acompañar con un Albariño. […]