El efecto del clima en el vino

6 min read

La planta de la vid depende del medio donde crece para desarrollarse. Así necesitará agua, calor, luz solar y nutrientes para completar su ciclo vegetativo, es decir brotar, florecer y madurar sus frutos. Entre ellos, el clima del lugar tendrá un efecto determinante en el vino resultante. Ya comentamos que el clima es uno de los factores del terroir, así cada región vinícola del mundo ofrecerá temperaturas medias anuales y distintas variaciones de temperaturas diurnas, y es una de las razones por las que un vino de una misma variedad no es igual en cada lugar.

Cómo afecta el clima a la vid

A menos de 10 grados centígrados la planta de la vid no puede desarrollarse. Esto genera algunas consideraciones. La primera es que durante los meses de invierno la planta entra en su etapa de reposo o durmición y quedará leñosa hasta que las temperaturas medias suban y pueda comenzar con sus procesos de metabolismo. Lo segundo es que en zonas frías de temperaturas medias bajas la vid no logrará prosperar. Asimismo, a más de 35° de temperatura promedio la planta puede agotarse. Así hay zonas del mundo en el que no se puede cultivar uva para vino.

Factores que afectan la temperatura

Latitud

Las viñas están plantadas entre las latitudes 30° y 50° tanto norte como sur. Es en esa franja en la que las temperaturas medias son aptas para el cultivo de la vid. Existen excepciones, pero estas obligarán a una viticultura mucho más precisa y cuidada. A latitudes altas, con temperaturas medias anuales bajas, la planta no se desarrolla. A latitudes bajas, con temperaturas medias muy altas, se acelerará la maduración y en algunos casos hasta podría dar frutos dos veces al año. Pero estos frutos tendrán menos recursos, lo que genera frutos de menor calidad enológica. Asimismo, la planta al no descansar, se desgasta y tiene una vida útil mucho menos.

Altitud

Ya hemos hablado de cómo la altitud afecta la maduración de la uva. Para resumirlo aquí diremos que a mayor altitud, menores serán las temperaturas medias anuales, lo que puede beneficiar a zonas muy calurosas para obtener un terroir adecuado para el cultivo de la vid. Como es el caso de la región norte de Argentina, Salta, Tucumán y Jujuy, que por su latitud les sería muy difícil dar frutos de calidad, pero lo combaten plantando a más de 2000 metros sobre el nivel del mar. El otro punto es que la diferencia de temperatura diurna, la amplitud térmica, se vuelve mayor, ayudando a que bajen las temperaturas por la noche.

Grandes masas de agua

La cercanía a grandes masas de agua ayudará a moderar las temperaturas medias. Plantaciones cerca del océano, así como grandes lagos o ríos presentarán una moderación del calor y frío del lugar. Esto ocurre porque el agua tarda más el calentarse o enfriarse que la tierra y la humedad que generar funciona como factor de templado. Estas zonas tendrán temperaturas medias anuales moderadas.

Corrientes oceánicas

En distintas partes del mundo las corrientes de vientos procedentes de los océanos por el movimiento de las mareas genera un factor moderador de las temperaturas. Por ejemplo, la Corriente Humbolt en Chile enfría las zonas de la costa. Así, Casablanca tendrá una temperatura menor a la que indica su latitud.

Continentalidad y amplitud térmica del viñedo

En relación a los puntos anteriores, la continentalidad de la zona y la amplitud térmica que tengamos en nuestro viñedo son factores determinantes para entender el vino que obtendremos.

La continentalidad es la diferencias de temperaturas entre los meses de verano y los de invierno. Cuanto más marcada sea es diferencia, mayor continentalidad. La amplitud térmica es la diferencia de temperaturas diurnas con las nocturnas.

La continentalidad determina temperaturas medias a lo largo del año. Más importante determina la temperatura de la época de maduración. Los factores mencionados previamente moderan estos efectos.

La amplitud térmica puede ser muy importante para tener una maduración correcta de las uvas. La planta necesita sol durante el día para hacer fotosíntesis y generar el azúcar para sus bayas. Pero por las noches necesita descansar. Se entiende que noches frescas ayudan a ralentizar la pérdida de aromas frutales y florales, así como de acidez. Mientras que noches calurosas aceleran la maduración.

Los riesgos del clima en el viñedo

Si decimos que no todos los climas son aptos para el cultivo de la vid es porque algunas temperaturas y efectos climáticos puede ser problemáticos para nuestro viñedo. Los riesgos más usuales con respecto al clima en el viñedo serán lluvias constantes y fuertes o falta de lluvia; granizo; heladas y obviamente bajas temperaturas constantes.

La lluvia puede ser un problema en distintos momentos, durante la brotación, puede ralentizarla, así como durante la floración y cuajado que pueden dañar los futuros frutos y generar un corrimiento, esto es disminuir el rendimiento de la planta. La lluvia, además, genera ambientes húmedos y la humedad trasmite enfermedades fúngicas, las más comunes son el oídio y el mildiu.

El granizo, uno de los riesgos más habituales en Mendoza, puede generar la perdida completa de la cosecha. O una parcial al destruir parte de los frutos. Se combate con unas mallas de protección para evitar que las piedras destrocen las plantas y sus bayas.

Las heladas son otro factor problemático. En climas más fríos, las heladas de primavera pueden afectar la floración de la planta y destruir una cosecha o dañarla sensiblemente. Las de otoño puede reducir el rendimiento de uva que esperábamos. Existen distintos métodos para combatirla.

Finalmente, temperaturas muy bajas generan que la planta no comience su ciclo o tenga problemas para madurar. Si en invierno bajan de -20° centígrados, la planta puede morir, a pesar de estar en proceso de reposo. En China, una de la zonas más afectadas por este problema, entierran las vides completas y las sacan cuando se acerca la primavera.

También te puede interesar

+ There are no comments

Add yours